Captura de pantalla 2014-07-08 a la(s) 10.11.49

(via Culturamas)

1. Un objeto para el desgaste, para la desaparición. Un artefacto que conviva y enfrente el ritmo de las ciudades, que se apropie de sus vehículos, de sus muros.  Una pieza que provoque, que transgreda los mensajes de la publicidad y la propaganda electoral.

2. Una obra que desestabilice. No la galería, no el prestigio. El autor y el espectador son testigos del proceso. Un arte público, político y con una pregunta: ¿qué es el presente?

3. En el principio fueron los vagones de metro, las bardas, los edificios abandonados. Después llegaron los empresarios, aquellos que arrancaron las paredes para venderlas en las subastas, los que convirtieron cada pintada en una salida por la tienda de regalos.