(texto via “la pintura y tu” / imagen via “vazelina“)

La firma del cuadro es una tradición. Tiene su técnica para realizarla con éxito.

Primero decida qué va a escribir. Puede poner su nombre y apellidos, con todas las combinaciones posibles, o un seudónimo. También puede crear un símbolo o anagrama.

Otro problema es dónde firmar: delante o detrás de cuadro.

Si firma delante puede hacerlo en cualquier esquina, normalmente se usan las inferiores.

Si no desea «estropear» la estética del cuadro con la firma, puede escribirla detrás, en la tela, con un rotulador permanente o con pintura diluida.

Para firmar delante es mejor que espere a que el cuadro se seque al tacto. Use un pincel fino de pelo suave del n.º 1 ó menor, diluyendo el óleo con un medio. Para mayor comodidad ponga el cuadro horizontalmente en una mesa y apoye los brazos en dicha mesa para que no le tiemble el pulso. Diluya la pintura de modo que la línea se escriba con facilidad. Ensaye antes en cualquier papel.

Algunos artistas incluyen la fecha. Puede escribir el año al lado del nombre. Otros prefieren escribir la fecha completa detrás.

También se suelen hacer dedicatorias delante o detrás del cuadro, sobre todo cuando se regala. A la persona que recibe el cuadro le gustará recordar el hecho.

Tenga en cuenta que los cuadros firmados, en las subastas, tienen un valor económico mayor que un cuadro no firmado que puede ver reducido su precio un 50 %. Si no firma su cuadro le está quitando valor. Quizás usted no se plantee estas cosas, pero sí sus herederos. Si incluye la fecha, se lo pone más fácil a los tasadores, expertos, historiadores de arte. Si nos ponemos muy comerciales, lo que vale de un cuadro es la firma, es decir, la notoriedad que alcanza el nombre del artista.

Para que sus herederos puedan autentificar los cuadros —demostrar que es suyo— haga un archivo catalogando sus cuadros. Es muy simple, haga un álbum de fotos de sus cuadros o del artista cogiendo el cuadro o a su lado y escriba detrás de las fotos con rotulador permanente: nombre completo del artista, título, fecha completa en que terminó el cuadro, tamaño en centímetros o pulgadas, tipo de soporte, técnica empleada, firme, número de orden en que realizo el cuadro, a quién fue vendido por primera vez —su es su caso—, por cuánto dinero lo vendió, etc. Si no llega a nada, por lo menos sus herederos tendrán un buen recuerdo.