(via Mandorla)

“El modelo narrativo de continuidad implantado por Hollywood] se fundamenta en la perfecta adecuación a la narratividad y su finalidad era la transparencia, es decir, que la técnica quedara oculta detrás de la representación que se ponía en pie. Por decirlo de otro modo, que el espectador no se apercibiera del trabajo de montaje que está detrás de la obra en sí. Todo actuaría en busca de la entrada del espectador en el universo de ficción de la manera menos problemática posible. (Benet, 2004: 92)

(…)

Es pues, contra este modelo contra el que se rebela Ware, que, buscando una alternativa vuelve los ojos hacia los cómics anteriores a los años 30, los cómics de los pioneros americanos, todavía no contaminados de cine.

(…)

Por más que intente reivindicar una práctica creativa espontánea y directa, no puede ignorar la carga teórica de su trabajo, de la que es muy consciente, ni su propia capacidad para formularla. En él reencontramos la paradoja del choque entre “entretenimiento” y “arte” que tanto ha pasado sobre la última hornada de dibujantes americanos de cómic de vanguardia: el cómic no es reconocido como un arte, lo cual en cierta medida dificulta su desarrollo, pero a la vez, al mantenerse en los márgenes de lo respetable, conserva su poder de subversión y la creatividad que han perdido las formas artísticas institucionalizadas, como Daniel Clowes expresó en “El historietista moderno” (Clowes, 1997: 6-9).”

 

Mundaiz num.76 Zk. Julio-diciembre/2008/Uztaila-Abendua

CHRIS WARE: ESTRATEGIAS PARA UN COMIC NUEVO

Santiago GARCÏA FERNANDEZ