(via epais)

“Desde hace algunos años, cada vez más locales de barrios tradicionales de Valencia,sobre todo en El Carmen, mantienen la alegría y el color de los escaparates incluso cuando han echado el cierre tras la jornada laboral. Decenas de comercios han optado por decorar sus persianas bien para que sirvan de reclamo en tiempos de crisis o simplemente para evitar que alguien deje en ellas su huella con un espray. Una alianza entre comerciantes y artistas urbanos a la que Barcelona ha puesto freno, pero que en Valencia se está convirtiendo en una forma de vida para un puñado de artistas.”

“Estaba harta de que me pintaran la persiana”, explica Esther Comes, propietaria de la tienda de ropa Taconcitos, también en la calle Alta. Al igual que otros comerciantes, comenta que es el mejor método para poner veto a los espráis incontrolados.