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“Podemos afirmar sin temor a cometer un grave error que el caso de la apreciación estética de los paisajes agrícolas no es una cuestión que hoy día suscite interés general. Más bien, y así lo admite Carlson, los entornos agrícolas generan desinterés, rechazo o, en cualquier caso, no nos resultan agradables de forma inmediata. Tanto por su doble naturaleza como por su apariencia son objetos de apreciación estética compleja. De algún modo, eso quiere decir, por tanto, que en su apreciación no nos guiamos, en primer lugar, por el mero gusto, sino que nos adentramos en ellos buscando cómo poder apreciarlos para después disfrutarlos. A juicio de Carlson no deberíamos dejarnos “engañar” por esa primera impresión ya que, con esa misma dificultad, por ejemplo, se enfrentaron crítica y público en la recepción de ciertas obras de vanguardia, como las recibidas en Nueva York, dentro del Armory Show en donde desembarcaron Duchamp y Picasso. Como espectadores, tendemos a juzgar lo que vemos en base a los patrones de belleza y mérito estético heredados y nos cuesta un tiempo descifrar el código contenido como propuesta en las nuevas obras. Tal y como sucedió con aquellas obras, hoy día nos enfrentamos con el hecho de que “la naturaleza exacta de los nuevos paisajes agrícolas aún no está clara y todavía tienen que alcanzar plenamente su aspecto característico y distintivo” y en consecuencia deberíamos poner entre paréntesis el carácter negativo de nuestros juicios sobre ellos.”

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“Allen Carlson: la apreciación estética de los paisajes agrícolas.”
(María del Mar Rosa Martínez)